Al final se apagaron esos días
los del año corriente terminado,
y se fueron despacio, para siempre,
a dormir en el tiempo y el espacio.
Es un año, no más, en esta vida,
son los días y meses del verano,
son las risas y llantos ofrecidos,
con los besos robados a unos labios.
Es el tiempo que pasa lentamente
con nosotros que vamos a su lado,
aunque puede quizás que nuestro tiempo
sea un tiempo caduco y regalado.
unos hombres contentos se divierten,
unos niños saludan con la mano,
y los niños y hombres que ahora pasan,
dejarán sus recuerdos enmarcados.
Más los sueños son sueños solamente,
con la vida entre brumas y retazos,
de ese lienzo que sienten los poetas
y que van a sus versos muy despacio.
Poesía de lágrimas y risas,
en el año que corre el calendario,
son los meses, estrofas del poema,
y los versos los días que han pasado.
Pero tú, con mirada seductora,
la de ojos tan lindos y castaños,
vas leyendo las letras una a una,
mientras piensas en tiempos no olvidados.
Quizás piensas en años juveniles,
en otoños con bosques y con lagos,
en la tibia palabra prometida
junto al roble y el haya, en el ocaso.
Pero no, no te olvides de la vida,
ella tiene momentos muy sagrados,
junto a otros de sueños y quimeras
que has unido, paciente con un lazo.
Sin embargo es un año que termina,
uno más en la vida y en los años,
un conjunto de días simplemente
que pasaron deprisa, suspirando.
Rafael Sánchez Ortega ©
30/12/09
los del año corriente terminado,
y se fueron despacio, para siempre,
a dormir en el tiempo y el espacio.
Es un año, no más, en esta vida,
son los días y meses del verano,
son las risas y llantos ofrecidos,
con los besos robados a unos labios.
Es el tiempo que pasa lentamente
con nosotros que vamos a su lado,
aunque puede quizás que nuestro tiempo
sea un tiempo caduco y regalado.
unos hombres contentos se divierten,
unos niños saludan con la mano,
y los niños y hombres que ahora pasan,
dejarán sus recuerdos enmarcados.
Más los sueños son sueños solamente,
con la vida entre brumas y retazos,
de ese lienzo que sienten los poetas
y que van a sus versos muy despacio.
Poesía de lágrimas y risas,
en el año que corre el calendario,
son los meses, estrofas del poema,
y los versos los días que han pasado.
Pero tú, con mirada seductora,
la de ojos tan lindos y castaños,
vas leyendo las letras una a una,
mientras piensas en tiempos no olvidados.
Quizás piensas en años juveniles,
en otoños con bosques y con lagos,
en la tibia palabra prometida
junto al roble y el haya, en el ocaso.
Pero no, no te olvides de la vida,
ella tiene momentos muy sagrados,
junto a otros de sueños y quimeras
que has unido, paciente con un lazo.
Sin embargo es un año que termina,
uno más en la vida y en los años,
un conjunto de días simplemente
que pasaron deprisa, suspirando.
Rafael Sánchez Ortega ©
30/12/09

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