jueves, 31 de diciembre de 2009

Y TE VAS DE MI VIDA EN UN SEGUNDO

Y te vas de mi vida en un segundo,
como un soplo de viento que ha pasado,
y te vas para siempre con tus días
sin dejarme ese beso y tu regalo.

En Enero llegaste con sigilo
con la nieve prendida de aquel árbol,
anunciabas un ciclo de sorpresas
en la vida y las gentes con tu encanto.

Sin querer me trajiste una esperanza,
una rosa prendida con un lazo,
y con ella llegaron los suspiros,
de marinos alegres con sus cantos.

Renacieron de pronto tantos sueños
y también mil proyectos olvidados,
florecieron los lirios y amapolas
en el alma dormida entre los cardos.

Pero ahora te marchas para siempre
y te vas poco a poco y paso a paso,
esa mano que traza los destinos
es la misma que toma tu regazo.

Y la envidio, a la linda mariposa,
la que besa tu cuerpo con descaro,
la que pone ese brillo en tu mirada
que mis ojos miopes no te han dado.

Es diciembre, lo sé, ya queda poco,
unas horas tan sólo de este año,
una vela que lenta se consume
y las cuentas que corren de un rosario.

Pasa el tiempo y se marcha lentamente,
el tic-tac del reloj está sonando,
es el mismo que resta los segundos
de este año que vuela hacia los astros.

Dos mil nueve no queda en la memoria
aunque sí en los recuerdos y los llantos,
aunque puede que hubiera una sonrisa
en los hombres y niños que soñaron.

A esos hombres y niños les escribo
y mis versos quisieran ser abrazos,
unas letras que lleven la esperanza
y en el año que llega celebrarlo.

Reconozco que sueñan los poetas,
que quizás nada cambie y me haga daño,
y que puede que suenen las campanas
y que mueran las flores en el campo.

Sin embargo no pierdo la esperanza,
pues existe la vida que me han dado,
y en la vida estás tú, sobre nosotros,
el Amor, en los cielos con tu manto.

Rafael Sánchez Ortega ©
31/12/09

miércoles, 30 de diciembre de 2009

AL FINAL SE APAGARON ESOS DÍAS

Al final se apagaron esos días
los del año corriente terminado,
y se fueron despacio, para siempre,
a dormir en el tiempo y el espacio.

Es un año, no más, en esta vida,
son los días y meses del verano,
son las risas y llantos ofrecidos,
con los besos robados a unos labios.

Es el tiempo que pasa lentamente
con nosotros que vamos a su lado,
aunque puede quizás que nuestro tiempo
sea un tiempo caduco y regalado.

unos hombres contentos se divierten,
unos niños saludan con la mano,
y los niños y hombres que ahora pasan,
dejarán sus recuerdos enmarcados.

Más los sueños son sueños solamente,
con la vida entre brumas y retazos,
de ese lienzo que sienten los poetas
y que van a sus versos muy despacio.

Poesía de lágrimas y risas,
en el año que corre el calendario,
son los meses, estrofas del poema,
y los versos los días que han pasado.

Pero tú, con mirada seductora,
la de ojos tan lindos y castaños,
vas leyendo las letras una a una,
mientras piensas en tiempos no olvidados.

Quizás piensas en años juveniles,
en otoños con bosques y con lagos,
en la tibia palabra prometida
junto al roble y el haya, en el ocaso.

Pero no, no te olvides de la vida,
ella tiene momentos muy sagrados,
junto a otros de sueños y quimeras
que has unido, paciente con un lazo.

Sin embargo es un año que termina,
uno más en la vida y en los años,
un conjunto de días simplemente
que pasaron deprisa, suspirando.

Rafael Sánchez Ortega ©
30/12/09

martes, 29 de diciembre de 2009

AQUEL OSCURO DÍA DE DICIEMBRE

Aquel oscuro día de Diciembre
pasó y en él pasaron muchas cosas,
pasaron las gaviotas por el aire
marchando como siempre hacia la costa.

Pasó que un corazón muy lastimado
detuvo sus latidos con zozobra,
cansado, solitario y malherido
buscando su destino entre las sombras.

Las nieves en los montes se asomaron
dejando su blancura como nota,
las nubes se estiraban por el cielo
formando fantasías con sus colas.

Y el pobre corazón quedó sufriendo,
ausente y solitario en su derrota,
ajeno a la belleza del invierno,
perdido entre las dudas que lo asolan.

Las olas en los mares se estiraban
llegando hasta la playa perezosas,
salían las sirenas a la arena,
con flores y con lindas caracolas.

Más ese corazón, el que yo cuento,
sufría con dolor, su pasión loca,
sufría por amor, incomprendido,
mirando hacia la estrella muy remota.

La estrella y el cometa suspiraron,
mandando aquel mensaje sin demora,
quizás querían pronto consolarle,
bajar la luz, al hombre, caprichosas.

Y el duro corazón que estaba roto,
sintió en aquella luz, la dulce rosa,
que un día compartió con otro pecho,
y el pétalo tan fiel de seda roja.

Más todo quedó en sueño, en un buen sueño,
las rosas con espinas rasgan, cortan,
haciendo que el dolor sea más fuerte
sangrando el corazón sin salir gota.

¡Ay pobre corazón!, que estás ya muerto,
viviste una ilusión, bella y ansiosa,
más sufres de dolor por el vacío
el alma de cristal se encuentra rota.

Rafael Sánchez Ortega ©
29/12/09

lunes, 28 de diciembre de 2009

HAREMOS UN DESCANSO EN LA JORNADA

Haremos un descanso en la jornada,
un alto justo al borde del camino,
gozando de la sombra tan ansiada,
saciando nuestros labios con el vino.

Muy cerca está el arado con la azada,
el río que nos lleva hasta el molino,
la dulce cabañita deseada.
y en ella, el tibio fuego tan divino.

Haremos que nos canten las cigarras
y entonen esa eterna melodía,
constante, que palpita y que desgarra.

Entonces marcharemos de regreso
volviendo hacia la eterna travesía
y unidos nuestros labios en un beso.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/12/09

domingo, 27 de diciembre de 2009

BUSCABA CADA DÍA LA SONRISA

Buscaba cada día la sonrisa
en la imagen coqueta de la luna,
sin saber que la luna se hace grande
y que crece y se estira en la penumbra.

La sonrisa se escapa de los cielos
en un rayo de luz y de cordura,
de los labios un tanto misteriosos
de esa reina que observa nuestras dudas.

Él buscaba esa gracia seductora,
con la calma, la paz y la dulzura,
deseando la mano y la caricia
que a su alma rozaran sin excusa.

Es por eso que busca la sonrisa,
y la busca y buscaba con premura,
como busca el sediento aquella fuente
que le sacie la sed de su fortuna.

Buscador de sonrisas no te pares,
no detengas tus pasos por ninguna,
quizás veas sonrisas engañosas
quizás griten tu nombre en las alturas.

Ten en cuenta que el mundo es un teatro,
una tierra cruel y testaruda,
y aunque veas sonrisas con tus ojos
es la fiebre que colma tu locura.

Esa luna que sale por la noche
se pasea descalza por las dunas,
y en tus sueños te arranca mil suspiros
que son fruto de miedos y fisuras.

Es el alma que quiere esa sonrisa,
la que busca la imagen tan desnuda,
la que anhela el latido de tu pecho
y ese beso de miel con su burbuja.

Porque al fin todos somos soñadores
y buscamos sonrisas como ayuda,
sin saber que la mano que te tienden
es la mano sincera que tú buscas.

Rafael Sánchez Ortega ©
27/12/09