martes, 24 de noviembre de 2009

SI ERA UN ADIÓS

Si era un adiós el texto mal leído,
que desgrané palabra por palabra,
era un adiós dejado en unas letras
con el dolor nacido entre la rabia.

Lo adivinaste bien, estoy seguro,
pero callaste presto tus palabras,
nada dijiste y nada comentaste,
sólo me habló la luz de tu mirada.

Esa pupila alegre y calurosa,
ese candor tan lindo que dejabas,
con un aroma juvenil y fresco
en la cuartilla pura e inmaculada

Pero el adiós, adíos fue más que un gesto,
era el latir cansado de una llama,
era el fuego gritando en los rescoldos
por una hoguera consumida y vana.

Así me lo dijistes, simplemente,
con tus ojos llorando por mi causa,
y así lo confirmé en aquellos versos
con la tinta regada por mis lágrimas.

"Es hora de partir, amada mía",
escribía la mano que temblaba,
es hora de marchar, no sé ni a donde,
quizás a otro lugar buscando calma.

Yo sé que en este adiós dejo mi corazón,
y dejo más que él, pues muere el alba,
se muere la ilusión, con tu sonrisa,
se apaga mi razón, se funde el alma.

Adiós bello cuaderno, tú me comprendes,
tú sabes cuánto amé sin decir nada,
tan poco protesté por tantas cosas,
"son cosas del amor, me contestabas".

¡Adiós, adiós, adiós!, ahora es por siempre,
adiós al dulce sueño con mi amada,
se cierran las ventanas y las puertas,
"se rompe el corazón y todo acaba"

Rafael Sánchez Ortega ©
24/11/09

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